- El ensayo de Verducedo e Lomba demuestra que la mecanización avanzada es una herramienta real para garantizar el mantenimiento de montes con alta pendiente, donde hasta ahora la intervención humana era prácticamente la única opción.
- Porque la gestión forestal del futuro pasa por integrar tecnología, eficiencia y mantenimiento planificado, Energreen, con su apuesta por equipos robotizados y soluciones adaptadas al terreno gallego, se consolida como un referente en este proceso.
El mantenimiento de los montes gallegos se ha convertido en una pieza esencial dentro de la gestión forestal moderna. Y es que los cambios en el uso del suelo, el abandono progresivo de determinadas áreas rurales y el incremento del riesgo de incendios han puesto de manifiesto la necesidad de mantener una estructura vegetal controlada y accesible. Un monte sin mantenimiento es un ecosistema desequilibrado: el matorral se adueña del espacio, la regeneración de las especies arbóreas se ve comprometida y las labores preventivas se vuelven casi imposibles.
De esta manera, las actuaciones de desbroce y limpieza son mucho más que una cuestión estética o de productividad, estableciéndose como una medida directa de seguridad. Una red de montes bien gestionada y con intervenciones periódicas de mantenimiento reduce significativamente la propagación del fuego, mejora la biodiversidad y facilita el acceso de equipos de extinción. Sin embargo, lograr estos objetivos tiene la dificultad de que gran parte de los montes españoles presentan orografía complicada, con pendientes pronunciadas y abundantes afloramientos rocosos.
En esas condiciones, la mecanización tradicional encuentra serias limitaciones, y es ahí donde la innovación tecnológica en maquinaria forestal adquiere un papel protagonista.
Desafíos técnicos del mantenimiento en zonas forestales complejas
En concreto, trabajar en pendientes superiores al 30 % – algo extremadamente común en la Península Ibérica, especialmente en su franja septentrional – exige maquinaria con una estabilidad fuera de lo común, baja presión sobre el terreno y un control preciso de los movimientos. Condiciones en las que las soluciones tradicionales, como los tractores agrícolas adaptados, alcanzan pronto sus límites. Los riesgos de vuelco, el patinaje de las ruedas y la imposibilidad de realizar maniobras en zonas estrechas hacen que en muchos montes el desbroce mecánico sea inviable.
Hasta hace pocos años, la alternativa pasaba por el trabajo manual con motodesbrozadoras, una opción segura, pero de bajo rendimiento, con cifras que pueden oscilar entre las 60 y las 100 horas de operario por hectárea. Frente a esta realidad, el desarrollo de maquinaria específica para trabajos en pendiente ha abierto un nuevo horizonte de eficiencia y seguridad.
Y aquí es donde destacan equipos como los de Energreen, empresa líder en robots profesionales y máquinas autopropulsadas para el mantenimiento de zonas verdes, gracias a estar diseñados específicamente para su acción en este tipo de condiciones; representando una de las soluciones más avanzadas en la actualidad.
El ensayo en Verducedo e Lomba: un entorno exigente para la mecanización
Afirmación que se vio refrendad el pasado 2 de abril de 2025, cuando se llevó a cabo un ensayo de desbroce en el Monte Vecinal en Mano Común de Verducedo e Lomba junto a la Escola Politécnica Superior de Enxeñaría de Lugo. Para su realización se escogió una zona conveniada con la Xunta de Galicia caracterizada por pendientes acusadas y una presencia continua de roca superficial. En ella, cerca de la mitad de la superficie supera el 30 % de inclinación, alcanzando en algunos puntos pendientes de hasta el 60 %.
A su vez, merece la pena destacar cómo el monte cuenta con una plantación de pino del país de ocho años de edad y, aunque se habían realizado labores de mantenimiento previas, ciertas áreas habían quedado sin tratar por la dificultad de acceso con tractor. El matorral, compuesto principalmente por tojo, retama y brezo, alcanzaba alturas próximas al metro y medio, formando masas densas e impenetrables.
Una serie de características que hacían de este monte un entorno idóneo para evaluar la capacidad operativa del robot RoboFIFTI de Energreen, comparándolo con experiencias anteriores realizadas con el modelo RoboEVO.
RoboFIFTI: diseño técnico para el rendimiento en pendiente
El RoboFIFTI representa la evolución natural del concepto de robot forestal compacto. Equipado con un motor Perkins diésel de 50 CV, de tres cilindros y refrigeración líquida, combina potencia y control gracias a una transmisión hidráulica con tres circuitos independientes: uno para cada oruga y un tercero destinado al accionamiento del implemento de desbroce.
La transmisión de potencia se basa en bombas de pistones a circuito cerrado, reversibles y de caudal variable, capaces de alcanzar 28 L/min por bomba a una presión de 250 bar. Este sistema permite una gestión directa de la tracción mediante motores hidráulicos integrados en las ruedas cabillas, que ajustan la cilindrada para regular la velocidad y adaptarse a las condiciones del terreno. Con este diseño, la máquina puede desplazarse con suavidad, mantener estabilidad incluso en giros a media ladera y prescindir de una reducción final mecánica, simplificando el conjunto y reduciendo posibles puntos de fallo.
E el mismo sentido, el tercer circuito hidráulico, destinado al implemento y al cabrestante, trabaja en circuito abierto mediante una bomba de engranajes controlada por un distribuidor electrohidráulico multisección, que gestiona el flujo entre los distintos dispositivos. En cuanto al tren de rodaje, el modelo probado incorporó orugas forestales de goma de 28 cm de ancho, con tacos en disposición en “V” de hasta 5 cm de altura. La superficie total de contacto con el suelo —unos 8.400 cm²— garantiza una excelente tracción y una presión reducida sobre el terreno, una característica clave para la conservación del suelo en zonas sensibles.
Por último, el implemento frontal de desbroce fue el Forestry 130T, también de Energreen, con un ancho de trabajo de 1,2 m y una presión de servicio de 305 bar. Su motor hidráulico de 23 cc y un caudal de 55 L/min mueve un tambor con 32 martillos fijos de acero de alta resistencia, dispuestos en hélice para optimizar el flujo del material triturado. El conjunto completo —robot más implemento— alcanza un peso de 1.600 kg, lo que permite transportarlo fácilmente en vehículos ligeros adaptados.
Resultados del trabajo de campo
Durante el ensayo en Verducedo e Lomba, el RoboFIFTI mostró una estabilidad sobresaliente incluso en pendientes cercanas al 60 %, tanto en sentido ascendente como descendente. Su bajo centro de gravedad y la buena distribución del peso permitieron maniobras que resultarían imposibles para un tractor convencional. La capacidad de giro a media ladera se tradujo en una mayor continuidad del trabajo, reduciendo tiempos muertos y aumentando el rendimiento efectivo.
Los resultados reflejaron tiempos productivos (PW) de entre 4,9 y 5,2 horas por hectárea, mientras que los tiempos totales, incluyendo desplazamientos y maniobras (PT), se situaron entre 8,3 y 8,7 h/ha. Estas cifras superan ampliamente las obtenidas con el modelo RoboEVO en montes más favorables, y confirman la eficacia del nuevo implemento Forestry 130T en vegetación leñosa.
La calidad del desbroce fue elevada, con trituración fina del material y tallos residuales por debajo de 5 cm. En ascensos pronunciados, bastaba con elevar ligeramente el implemento para evitar el patinaje de las orugas sobre el material triturado. En zonas de muros de piedra o restos de corta, el robot mantuvo una maniobrabilidad destacable, mostrando su versatilidad en entornos de difícil acceso.
Mantenimiento y sostenibilidad operativa
El éxito del trabajo mecanizado en zonas forestales depende tanto del diseño de la máquina como de la constancia en su mantenimiento. Los sistemas hidráulicos de alta presión, los motores compactos y los trenes de orugas sometidos a grandes esfuerzos requieren una atención técnica continua.
En el caso de equipos como el RoboFIFTI, las tareas preventivas —revisión de presiones, engrases, limpieza de filtros y control de desgaste de martillos— son esenciales para mantener el rendimiento y evitar averías en campo, donde cualquier parada imprevista puede comprometer la seguridad y la productividad.


